Este anuncio busca proyectar una imagen de capacidad defensiva y disuasoria frente a una posible agresión externa.
Maduro declaró durante un acto militar que estos sistemas de defensa están desplegados en "puestos claves de defensa antiaérerea para garantizar la paz" y se encuentran distribuidos "hasta en la última montaña, hasta en el último pueblo y hasta en la última ciudad del territorio".
Los misiles Igla-S son sistemas de corto alcance diseñados para derribar aeronaves que vuelan a baja altitud, como helicópteros, drones y misiles de crucero. El mandatario venezolano subrayó el poder de este armamento al afirmar: "Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S". Este anuncio se suma a la confirmación de que Venezuela también posee otros sistemas de defensa aérea de origen ruso, como los S-300, Pechora y Buk. La exhibición de este poderío militar es una respuesta directa al despliegue naval y aéreo de Estados Unidos en el Caribe, así como a las amenazas de posibles operaciones terrestres. La declaración de Maduro busca enviar un mensaje claro a Washington de que una incursión militar en Venezuela enfrentaría una resistencia armada significativa, elevando el costo de cualquier intervención.













