La autorización a la CIA ha sido mencionada en el contexto de la creciente tensión militar en el Caribe y las acusaciones de narcotráfico contra el gobierno venezolano. Según los informes, estas operaciones podrían estar orientadas a generar un cambio de régimen, una sospecha que ha sido alimentada por la propia retórica de la administración Trump. El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, confirmó la percepción de esta amenaza al declarar: "Y sabemos que la CIA, bueno, está allí presente no solamente en Venezuela, sino en todas partes del mundo donde no hay embajada (...) de los Estados Unidos". Esta declaración sugiere que Caracas da por sentada la presencia y operación de la agencia en su territorio. Analistas y líderes de izquierda, como João Pedro Stédile del MST de Brasil, han señalado que estas tácticas forman parte de una "guerra híbrida" que Estados Unidos ha empleado contra Venezuela durante años, pero que se ha acelerado bajo la administración Trump. La autorización de operaciones encubiertas revive el espectro del intervencionismo estadounidense en América Latina, recordando episodios históricos de desestabilización política en la región orquestados por la CIA.