Estas declaraciones se enmarcan en la justificación de la administración estadounidense para suspender la ayuda financiera a Colombia y su ofensiva militar en el Caribe. La Casa Blanca ha reforzado esta postura, con su portavoz, Karoline Leavitt, refiriéndose a Petro como un "líder desquiciado" y afirmando que no ve señales de desescalada en las tensiones. El presidente Petro ha respondido enérgicamente, calificando las acusaciones de "calumnias" y anunciando que se defenderá judicialmente en Estados Unidos. Además, ha tildado a Trump de "grosero e ignorante con Colombia", recomendándole leer 'Cien años de soledad' para que "algo aprenderá de la soledad". Este virulento intercambio de acusaciones ha llevado las relaciones bilaterales a un punto crítico, afectando la cooperación y generando incertidumbre sobre el futuro de la alianza estratégica.