El presidente Nicolás Maduro ha enmarcado la escalada de tensiones con Estados Unidos como una “guerra psicológica” y, en respuesta, ha anunciado medidas para reforzar el control social y la vigilancia interna. La más destacada es la creación de una aplicación móvil para que los ciudadanos reporten actividades sospechosas, una iniciativa que ha generado preocupación por sus implicaciones para los derechos civiles. Maduro ha acusado a Washington de ejercer una “amenaza psicológica” con su despliegue militar en el Caribe, afirmando que el objetivo real es desestabilizar su gobierno. Como parte de su estrategia de defensa, instruyó a las autoridades militares a desarrollar una aplicación dentro del sistema gubernamental VenApp.
El propósito, según Maduro, es que “el pueblo, de manera segura, esté reportando las 24 horas del día todo lo que ve, todo lo que oye, para seguir ganando la paz”. El mandatario calificó la idea de “maravillosa”, y aseguró que involucrará a la Fuerza Armada, la milicia bolivariana y las unidades comunales en un sistema de “inteligencia social”. La propuesta ha sido recibida con escepticismo por organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional ya había denunciado en 2024 que la plataforma VenApp fue utilizada por simpatizantes del gobierno para señalar a opositores que rechazaban los resultados electorales, una práctica que calificó como “contraria a los derechos humanos”.
La nueva herramienta de denuncia ciudadana es vista por críticos como un mecanismo para aumentar la vigilancia social y la persecución de la disidencia, en un contexto de alta polarización y tensión con Estados Unidos.
En resumenEn respuesta a lo que califica como una “guerra psicológica” de EE. UU., Nicolás Maduro ha ordenado la creación de una aplicación móvil para que los ciudadanos denuncien “todo lo que vean y oigan”. Aunque se presenta como una medida de defensa nacional, la iniciativa ha generado alarmas sobre un posible aumento de la vigilancia estatal y la represión de la disidencia.