La operación, en la que murieron otros dos tripulantes, fue calificada por Trump como un “gran honor”. La decisión de repatriarlos, en lugar de procesarlos en tribunales estadounidenses, es vista por expertos como una estrategia para evitar complicaciones legales, ya que su procesamiento en EE. UU. podría haber abierto un debate sobre la legalidad de los ataques y la jurisdicción de las fuerzas armadas en aguas internacionales.

A su llegada a Ecuador, el sobreviviente Andrés Fernando Tufiño fue liberado por las autoridades locales al no encontrar pruebas de su implicación en delitos. Por su parte, el sobreviviente colombiano, Jesison Obando Pérez, fue repatriado en estado grave, con “traumatismo craneoencefálico, sedado, drogado y respirando con un respirador”, según el ministro del Interior de Colombia, Armando Benedetti, quien aseguró que enfrentará un proceso judicial una vez reciba el alta médica. Este caso ha intensificado las críticas sobre el uso de fuerza letal sin un debido proceso.