La primera, en abril, contemplaba la renuncia de Maduro, quien permanecería en Venezuela con garantías de seguridad, mientras que Delcy Rodríguez asumiría la presidencia.

Este plan también habría ofrecido a empresas estadounidenses acceso a las industrias petrolera y minera a cambio de que se retiraran los cargos penales contra Maduro.

Una segunda propuesta, en septiembre, planteaba un gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez y el general retirado Miguel Rodríguez Torres, con Maduro buscando exilio en Turquía o Qatar. El objetivo de estas ofertas era presentarse ante Washington como un “mal menor” que permitiría una transición pacífica sin desmantelar la estructura de poder chavista. Sin embargo, la Casa Blanca habría rechazado las propuestas al considerar que no representaban un cambio real, sino un intento de prolongar el modelo autoritario bajo una fachada reformista. El exvicefiscal venezolano Zair Mundaray interpreta estas acciones como una “estrategia para sostener el poder bajo una nueva figura” y mantener las “rentas criminales” del régimen.