Un grupo de relatores especiales de las Naciones Unidas ha condenado enérgicamente las operaciones militares y amenazas de Estados Unidos contra Venezuela, calificándolas como una “escalada extremadamente peligrosa” que viola el derecho internacional. Este pronunciamiento añade una fuerte presión diplomática sobre Washington, cuestionando la base legal de su ofensiva en el Caribe. Los expertos George Katrougalos, Ben Saul y Morris Tidball-Binz emitieron un comunicado en el que denuncian que las acciones encubiertas, las amenazas de uso de la fuerza y el despliegue militar estadounidense en el Mar Caribe constituyen violaciones de la soberanía venezolana y de la Carta de las Naciones Unidas. Dicha carta prohíbe explícitamente la intervención en los asuntos internos de otros Estados y el uso de la fuerza armada.
Los relatores señalaron que las operaciones letales contra embarcaciones, justificadas por EE.
UU. como una lucha contra el narcotráfico, “podrían considerarse ejecuciones extrajudiciales” si se realizaron sin un fundamento jurídico claro.
Rechazaron además la designación del grupo delictivo Tren de Aragua como organización terrorista para justificar una acción militar, argumentando que estos grupos no atacan directamente a EE.
UU., por lo que no se puede invocar el derecho a la legítima defensa.
Los expertos también recordaron que cualquier intento de cambio de régimen por medios externos infringe el principio de libre determinación de los pueblos. En su comunicado, exhortaron a Washington a respetar el derecho internacional, evitar acciones unilaterales y reafirmar su compromiso con la resolución pacífica de conflictos, advirtiendo que “América Latina tiene una larga historia de intervenciones extranjeras, cuyos efectos negativos no deben repetirse”.
En resumenRelatores de la ONU han determinado que las acciones militares de Estados Unidos contra Venezuela, incluyendo los ataques a embarcaciones y las amenazas de intervención, violan principios fundamentales del derecho internacional como la soberanía y la prohibición del uso de la fuerza. Este dictamen refuerza las denuncias de Caracas y pone en tela de juicio la legalidad de la estrategia de Washington en la región.