El secretario de Guerra de EE.

UU., Pete Hegseth, ha defendido estas acciones, autorizadas directamente por el presidente Donald Trump, comparando a los cárteles con el grupo terrorista Al Qaeda.

Hegseth declaró que no se trata de “simples narcotraficantes” sino del “Al Qaeda de nuestro hemisferio”, y advirtió: “Estos ataques continuarán, día tras día.

No habrá refugio ni perdón, solo justicia”.

Washington justifica legalmente los bombardeos argumentando que declaró a los cárteles como “organizaciones terroristas”, lo que le permite considerarse en un “conflicto armado” contra un enemigo sin territorio definido.

Esta postura ha sido fuertemente criticada por gobiernos de la región, que denuncian la falta de pruebas sobre la vinculación de las embarcaciones con el narcotráfico y posibles violaciones a la soberanía.

Organizaciones como Human Rights Watch han calificado los ataques como “asesinatos extrajudiciales”.