Holsey era el máximo responsable de supervisar las operaciones en América Central y del Sur, incluyendo los ataques contra supuestas “narcolanchas” que han dejado decenas de muertos. Aunque en su comunicado oficial no especificó los motivos de su renuncia, funcionarios estadounidenses citados por The New York Times aseguraron que el almirante había expresado “preocupación” por la misión y la legalidad de los ataques. Su partida ha sido interpretada como una señal de inestabilidad en la cadena de mando en un momento de máxima tensión regional. El senador demócrata Jack Reed calificó la renuncia como “alarmante”, destacando la importancia del Comando Sur en la actual coyuntura. La salida de Holsey se suma a una serie de destituciones y cambios en la cúpula militar durante el segundo mandato de Trump, lo que ha alimentado las críticas sobre una presunta politización de las Fuerzas Armadas. Mientras el Pentágono insiste en que el presidente simplemente está eligiendo a sus líderes, la renuncia del jefe de SOUTHCOM sugiere profundas divisiones sobre la agresiva política exterior en América Latina.