El plan se ha implementado progresivamente, comenzando en las regiones con salida al mar Caribe y extendiéndose a los estados fronterizos con Colombia, como Táchira, Apure y Amazonas.

El propio Maduro anunció la activación de las ZODI en Caracas y Miranda, instando a militares, policías y ciudadanos a unirse en una “perfecta unión nacional” para proteger el territorio. El ministro de Interior, Diosdado Cabello, reiteró que el país se encuentra en “resistencia activa y prolongada” ante lo que denominan “la agresión, el asedio y los ataques del imperialismo”. La estrategia no solo involucra a las Fuerzas Armadas, sino que también contempla la participación de las milicias civiles, a las que el régimen ha estado armando. Analistas advierten que, en caso de un conflicto, estas armas podrían terminar en manos de grupos criminales colombianos, como el ELN, que ya opera en Venezuela, exacerbando la violencia regional. La movilización militar es presentada por el gobierno venezolano como una medida disuasoria y una demostración de soberanía frente a la “amenaza” estadounidense.