América Latina no los quiere, no los necesita y los repudia”.
Calificó el anuncio de Trump como una “honestidad macabra” y una maniobra para orquestar un golpe de Estado.
En un acto público, se dirigió en inglés a Estados Unidos pidiendo “evitar una guerra en el Caribe y Sudamérica”, con la frase “Not war, yes peace”. En respuesta al despliegue naval estadounidense, el gobierno venezolano activó el plan de defensa ‘Independencia 200’, movilizando tropas en las fronteras y costas.
Maduro ha insistido en que su gobierno busca la paz, pero se prepara para defender la soberanía. “Si quieres la paz, prepárate para ganar la paz con la unión militar-policial, con la unión nacional permanente”, afirmó. Además, ha utilizado la retórica nacionalista para cohesionar a su base, llamando a formar “brigadas milicianas indígenas” y asegurando que el pueblo está listo para luchar por su patria.
En el plano diplomático, Venezuela ha denunciado las acciones de Washington ante la ONU y la CELAC, calificándolas de “asesinatos extrajudiciales” y una “gravísima violación del Derecho Internacional”. El vicecanciller Rander Peña negó la existencia de una “crisis humanitaria” de colombianos detenidos, argumentando que se trata de personas procesadas por la justicia venezolana vinculadas a “estructuras paramilitares”. Estas acciones y declaraciones conforman una estrategia multifacética para contrarrestar la ofensiva de la administración Trump, combinando la preparación militar con la denuncia internacional y la movilización de su base política.













