Nicolás Maduro afirmó que no le sorprendía la noticia, pero destacó que era la primera vez que un presidente estadounidense admitía públicamente su participación en intentos de desestabilización, calificándolo de “honestidad macabra”. Caracas denunció formalmente las declaraciones ante la ONU y la CELAC, advirtiendo que las maniobras buscan legitimar un “cambio de régimen”. Analistas y exfuncionarios de inteligencia, como el excontratista de la CIA Ron Aledo, sugirieron que estas operaciones podrían incluir el reclutamiento de generales venezolanos para un golpe de Estado. Otros, como el coronel retirado Erick Rojo, interpretaron el anuncio público como una jugada política para “alborotar a Maduro” más que como una directriz operativa inmediata.

La medida revive el historial de intervenciones de la CIA en la región, como los golpes de Estado en Chile y Guatemala durante la Guerra Fría.