Como respuesta directa a la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, el gobierno de Nicolás Maduro ha activado ejercicios militares y planes de defensa en varios estados costeros del país. El presidente venezolano anunció el inicio del “Plan Independencia 200” en las zonas de defensa integral de La Guaira y Carabobo, con el objetivo de preparar a las fuerzas armadas y a la población civil para una posible “agresión militar” o “invasión”. Estos ejercicios incluyen el despliegue de tropas en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional de Maiquetía, puertos y aduanas, así como en las principales avenidas de ciudades como Valencia.
Una parte central de esta estrategia es la movilización de la Milicia Bolivariana, un cuerpo compuesto por civiles armados leales al gobierno. Maduro ha hecho un llamado a la creación de “brigadas milicianas” integradas incluso por pueblos indígenas para defender al país “si fuese necesario”.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que el objetivo es proyectar a Venezuela como un “gran poder soberano” y que los ejercicios se realizan bajo la hipótesis de un ataque estadounidense. Esta movilización militar y civil es la respuesta más visible del chavismo a la presión de Washington, buscando no solo preparar una defensa territorial, sino también consolidar el apoyo interno a través de una retórica nacionalista y antiimperialista, presentando la situación como una amenaza inminente a la soberanía nacional.
En resumenEl gobierno de Nicolás Maduro ha respondido a la presión militar estadounidense con la activación de ejercicios de defensa y la movilización de la Milicia Bolivariana. Esta estrategia busca proyectar una imagen de fortaleza y unidad nacional frente a una percibida amenaza de invasión, utilizando la retórica de la defensa de la soberanía para cohesionar a sus bases.