UU. por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. Stephen Miller, por su parte, ha jugado un papel central desde el Consejo de Seguridad Nacional (HSC) en la dirección de los ataques contra presuntas narcolanchas en el Caribe. Su influencia ha sido tal que, en ocasiones, ha superado a la de otros altos funcionarios. La ofensiva se apoya en un despliegue militar sin precedentes en la región y, según NBC News, se estarían considerando planes para ataques con drones contra individuos y laboratorios de drogas dentro de Venezuela, aunque aún no tendrían la aprobación final de Trump. Esta estrategia de "máxima presión" va más allá de las sanciones económicas y el aislamiento diplomático, y se enmarca en una narrativa que presenta al régimen de Maduro no como un gobierno, sino como un "cártel de la droga" que representa una "incursión depredadora" en territorio estadounidense.
Altos funcionarios de EE. UU. impulsan planes para derrocar a Maduro
Informes de medios internacionales revelan que altos funcionarios de la administración Trump, como el secretario de Estado Marco Rubio y el asesor Stephen Miller, están intensificando los planes para forzar la salida del poder de Nicolás Maduro. Esta estrategia incluye una fuerte presión militar y la posible consideración de operaciones dentro de territorio venezolano, lo que representa una escalada en la política de Washington hacia Caracas. Según reportes de The New York Times y The Guardian, la estrategia para derrocar a Maduro es impulsada por un círculo cercano al presidente Trump. Marco Rubio, en su doble rol de secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, ha presionado para forzar la salida de Maduro, a quien califica de "líder ilegítimo" y amenaza para la seguridad de EE.



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