Paralelamente a la crisis naval en el Caribe, el gobierno de Nicolás Maduro ha ordenado un importante despliegue de tropas en la frontera con Colombia. Aunque la medida se enmarca en la lucha contra el narcotráfico y grupos armados, su anuncio coincide con la máxima tensión con Estados Unidos, proyectando una imagen de control territorial y cooperación regional. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, anunciaron el envío de 15.000 efectivos de la Fuerza Armada y cuerpos policiales a los estados fronterizos de Táchira y Zulia. Este contingente reforzará la “Operación Relámpago del Catatumbo”, activa desde principios de 2025.
El despliegue incluye 60 unidades de helicópteros, medios de inteligencia, drones y patrullas fluviales.
Nicolás Maduro ha presentado esta movilización como una acción coordinada con Colombia, enmarcada en una “Operación Binacional de Soberanía, Paz y Seguridad Absoluta”.
Incluso agradeció públicamente al presidente Gustavo Petro por su decisión de reforzar también el lado colombiano de la frontera. Maduro afirmó: “Nuestra tierra la vigilamos, la cuidamos y la preservamos nosotros, venezolanos y colombianos unidos por la paz”.
Esta estrategia busca mostrar que Venezuela es un socio activo en la lucha contra el crimen transnacional, contradiciendo las acusaciones de Estados Unidos de que es un narcoestado. Además, al destacar la cooperación con Colombia, intenta construir un frente regional que disminuya su aislamiento.
En resumenEl despliegue en la frontera colombo-venezolana es una jugada estratégica de Maduro con múltiples objetivos: combatir la criminalidad interna, proyectar fuerza militar, y forjar una alianza de seguridad con Colombia que sirva de contrapeso a la presión de Estados Unidos en el Caribe.