La crisis entre EE. UU. y Venezuela polariza a la región latinoamericana
La confrontación entre Estados Unidos y Venezuela ha provocado una marcada división en América Latina y el Caribe, con países alineándose en ambos lados del conflicto. Mientras algunas naciones respaldan la ofensiva estadounidense, otras la condenan como una amenaza a la soberanía y la paz regional. El apoyo más explícito a la postura de Washington ha venido de Trinidad y Tobago, cuya primera ministra, Kamla Persad, aseguró que su país respaldará a Estados Unidos contra los “carteles terroristas de la droga” y daría acceso a su territorio si Nicolás Maduro ataca. Asimismo, los gobiernos de Argentina, Ecuador y Paraguay se han sumado a la ofensiva diplomática al declarar al Cartel de los Soles como una organización terrorista, en sintonía con la designación estadounidense. Francia también ha reforzado su presencia militar en Guadalupe, alineándose con la estrategia de control marítimo en la zona. En el lado opuesto, Venezuela ha recibido el respaldo de sus aliados tradicionales. China instó a la desescalada y se opuso al uso de la fuerza, mientras que el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, manifestó el apoyo de Moscú a Caracas en su defensa de la soberanía. Una de las posiciones más notables ha sido la del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien negó la existencia del Cartel de los Soles, calificándolo de “excusa ficticia de la extrema derecha”. Esta declaración lo distancia de la narrativa de Washington y lo alinea con la defensa de Caracas, generando un complejo escenario diplomático para Colombia como socio estratégico de Estados Unidos.



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