UU.
El gobierno de Maduro ha calificado la operación norteamericana como una “amenaza estrafalaria, estrambótica y estrafalaria de un imperio en decadencia” y un intento “ilegal” de cambio de régimen, buscando el apoyo de aliados como China y Rusia.
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En respuesta a la presencia naval estadounidense, el gobierno de Nicolás Maduro ha activado una serie de contramedidas militares y diplomáticas para proyectar una imagen de soberanía y capacidad defensiva. Las acciones incluyen el reforzamiento de su frontera con Colombia y el patrullaje de sus aguas territoriales, mientras busca respaldo en foros internacionales. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció el despliegue de 15.000 efectivos militares y policiales en los estados Táchira y Zulia, en la frontera con Colombia, como parte de la 'Operación Relámpago del Catatumbo'. Este movimiento busca, según el discurso oficial, combatir bandas criminales y de narcotráfico. Adicionalmente, Padrino López informó sobre el inicio de patrullajes en el lago de Maracaibo y el golfo de Venezuela con drones y buques de la Armada, afirmando con contundencia: “Aquí no hay espacio para el miedo”. En el plano diplomático, el canciller venezolano, Yván Gil, declaró desde Bogotá que el país está “preparado para enfrentar todas las agresiones” y recurrió a las Naciones Unidas para denunciar lo que considera amenazas y el posible despliegue de armas nucleares por parte de EE.



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El gobierno de Maduro ha calificado la operación norteamericana como una “amenaza estrafalaria, estrambótica y estrafalaria de un imperio en decadencia” y un intento “ilegal” de cambio de régimen, buscando el apoyo de aliados como China y Rusia.

Ambos gobiernos ya han sido notificados oficialmente de la decisión. Brasil no ha emitido un comunicado oficial ni ha ofrecido detalles adicionales

El gobierno obligaba a inmigrantes de este beneficio a abandonar Estados Unidos a mediados de enero, si carecían de otra alternativa legal.

El Gobierno de Irán acusó a Estados Unidos de trabajar en coordinación con Israel para incentivar la violencia y la inestabilidad en el país, en una carta enviada a la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Israel sigue con cautela las decisiones de Estados Unidos frente a Irán tras amenazas militares y protestas internas.