Esta proyección establece un objetivo tangible: instalarse entre las 16 mejores selecciones del mundo.

Lograr un “salto histórico” más allá de esa instancia dependerá de tener una actuación perfecta en un partido de eliminación directa. La combinación de un grupo accesible y el talento de sus jugadores clave alimenta la ilusión de que el equipo puede cumplir e incluso superar estas expectativas.