Este dato añade un componente psicológico al primer partido del torneo.

A lo largo de su historia, el equipo nacional ha jugado en cuatro ocasiones en el coloso de Ciudad de México sin lograr un solo triunfo. El antecedente más reciente data del 12 de mayo de 2002, en un partido amistoso de preparación para el Mundial de Corea-Japón, en el que México se impuso por 2-1. Aquel encuentro, que sirvió de despedida para la selección local ante su afición, vio a Colombia igualar transitoriamente el marcador, pero finalmente sucumbió ante un gol de cabeza tras un tiro de esquina.

Previamente, en 1994, ambos equipos empataron 0-0 en otro amistoso.

La historia registra un balance de empates y derrotas que evidencia la dificultad de jugar en este emblemático estadio, no solo por la calidad del rival local, sino también por la presión del público y, fundamentalmente, por la altitud de 2.240 metros sobre el nivel del mar. El partido contra Uzbekistán en el Mundial 2026 será, por tanto, una oportunidad para que la generación actual, bajo el mando de Néstor Lorenzo, rompa esta racha negativa y demuestre que puede superar los fantasmas del pasado en uno de los templos más importantes del fútbol mundial.