Mientras el entrenador adoptó un tono medido y enfocado en la preparación, el 'Tigre' expresó una ambición clara de competir por los primeros lugares.

Néstor Lorenzo analizó a los rivales con pragmatismo y respeto.

Calificó a Portugal como “uno de los mejores equipos del mundo” y admitió conocer poco de Uzbekistán, aunque advirtió que “si está clasificado, hay que tener recaudos”. Sobre el posible rival del repechaje, anticipó que son “equipos duros desde lo físico”.

Su enfoque principal, según sus declaraciones, no está en la calidad de los rivales, sino en el nivel del propio equipo: “Me da confianza cuando veo que mi equipo está bien.

(...) La idea es llegar todos en un rendimiento parejo”.

Esta postura subraya una filosofía de trabajo centrada en el proceso interno y la cohesión del grupo. En contraste, Radamel Falcao, presente en el sorteo, se mostró más audaz.

Afirmó que Portugal y Colombia son “los llamados a liderarlo [el grupo]” y destacó la madurez del plantel actual. “Colombia ha madurado, (...) aspira a ganar algo, sabemos que hay diferencia con ciertas selecciones pero queremos ganar, competir”, declaró Falcao, reflejando la confianza y la mentalidad ganadora que busca inspirar en el equipo. Ambas visiones, la del estratega y la del líder, marcan el camino de la Selección: una preparación rigurosa y humilde, combinada con la aspiración legítima de hacer historia en la Copa del Mundo.