La falta de Santos, goleadora del torneo con tres anotaciones, y de Montoya, autora de dos tantos, se sintió en el terreno de juego, donde a Colombia le costó generar jugadas de peligro y romper la defensa boliviana. La confusión inicial fue notable, ya que en la formación oficial publicada en redes sociales ambas aparecían como suplentes, aunque no se encontraban ni en el banquillo ni en la tribuna. Fue durante la transmisión del partido que se confirmó el motivo médico de su ausencia. El empate final 1-1 evidenció la dependencia del equipo en la creatividad y experiencia de estas dos jugadoras, cuya falta obligó al cuerpo técnico a reajustar su estrategia y evidenció la importancia de su liderazgo en el campo.