Su rendimiento en las recientes convocatorias demuestra que es una pieza de desequilibrio que puede aportar variantes importantes al equipo nacional. Carbonero, nacido en Santander de Quilichao, ha mostrado una notable madurez deportiva en la élite del fútbol sudamericano. Su velocidad, desborde y capacidad para desequilibrar por las bandas han sido claves en su club, y ha logrado trasladar ese buen momento a la 'Tricolor'. En la última fecha FIFA de amistosos, el jugador de 25 años respondió a la confianza del cuerpo técnico con actuaciones sólidas, destacándose su anotación en el partido contra Nueva Zelanda. Este gol no solo representó un impulso anímico para él, sino que también fue una muestra de su capacidad para resolver dentro del área y aprovechar las oportunidades con la camiseta de la selección. Su participación activa en el frente de ataque y su mayor madurez táctica al asociarse con los referentes del equipo han sido bien recibidas. En un momento en que Néstor Lorenzo busca consolidar su grupo y evaluar alternativas para la Copa del Mundo 2026, la aparición de jugadores como Carbonero, que aprovechan sus minutos y generan competencia interna, es fundamental para fortalecer la plantilla y ampliar el abanico de opciones ofensivas.