"Creo que estaba preparado futbolísticamente, pero no mentalmente para ese club. No se tuvo mucha paciencia conmigo, pero me centro más en que yo no estaba preparado; no busco excusas en terceros, la responsabilidad fue mía y acerté dando un paso al costado", declaró el samario. Esta sinceridad contrasta con la felicidad que afirma sentir actualmente en Portugal, donde ha encontrado la confianza y el ambiente propicio para explotar su nivel goleador. "He llegado a Sporting para ser feliz, lo he sido desde el primer momento; la gente me ha hecho sentir a gusto, mi familia está encantada", finalizó.

Su historia es un testimonio de superación tras haber superado etapas difíciles marcadas por lesiones y problemas emocionales, consolidándose hoy como uno de los atacantes colombianos más efectivos.