El delantero Néiser Villarreal fue una de las grandes figuras de Colombia en el Mundial Sub-20, consagrándose como el máximo artillero del equipo con cinco goles. Sin embargo, su brillante actuación en Chile contrastó con nuevos episodios de indisciplina en su club, Millonarios, y una suspensión crucial que lo marginó de la semifinal ante Argentina. Villarreal demostró su capacidad goleadora en las fases decisivas del torneo, con un doblete ante Sudáfrica en octavos y un histórico 'hat-trick' contra España en cuartos. Su ausencia por acumulación de tarjetas amarillas en el duelo semifinal fue un golpe duro para las aspiraciones del equipo, que careció de definición y terminó eliminado.
Paralelamente, su relación con Millonarios se deterioró aún más.
Tras el Mundial, el jugador no se presentó a los entrenamientos del club durante dos días consecutivos, un acto que la directiva consideró una falta grave y por el cual inició un proceso administrativo.
Este comportamiento no es nuevo, ya que se suma a incidentes previos que lo llevaron a ser apartado del plantel principal.
Con su contrato finalizando en diciembre y un preacuerdo firmado con el Cruzeiro de Brasil, su salida como agente libre representa una pérdida deportiva y económica para el equipo bogotano. Pese a la polémica, su talento es innegable, al punto que Alberto Gamero, técnico del Deportivo Cali, afirmó ver en él "posibilidades que esté en el Mundial" de mayores en 2026, abriendo un debate sobre el balance entre su potencial y su comportamiento.
En resumenNéiser Villarreal se destacó como goleador de Colombia en el Mundial Sub-20, pero su crucial suspensión en semifinales y sus continuos actos de indisciplina con Millonarios generaron una fuerte controversia sobre su futuro profesional, justo antes de su partida al fútbol brasileño.