Paralelamente, su relación con Millonarios se deterioró aún más.

Tras el Mundial, el jugador no se presentó a los entrenamientos del club durante dos días consecutivos, un acto que la directiva consideró una falta grave y por el cual inició un proceso administrativo.

Este comportamiento no es nuevo, ya que se suma a incidentes previos que lo llevaron a ser apartado del plantel principal.

Con su contrato finalizando en diciembre y un preacuerdo firmado con el Cruzeiro de Brasil, su salida como agente libre representa una pérdida deportiva y económica para el equipo bogotano. Pese a la polémica, su talento es innegable, al punto que Alberto Gamero, técnico del Deportivo Cali, afirmó ver en él "posibilidades que esté en el Mundial" de mayores en 2026, abriendo un debate sobre el balance entre su potencial y su comportamiento.