Este logro deportivo no solo representa un éxito para las instituciones, sino también un impulso significativo para sus respectivas ciudades, que volverán a recibir a los equipos más grandes del país. El ascenso culmina un año de esfuerzo en la Primera B y plantea para ambos el desafío de consolidar un proyecto deportivo que les permita mantenerse en la máxima categoría, compitiendo con la exigencia que esta impone. La confirmación de sus primeros partidos añade una expectativa inmediata sobre su rendimiento y capacidad de adaptación al nuevo nivel competitivo.