Incluso después de sufrir una expulsión, Real Cundinamarca resistió y llevó la definición a los penales. Sin embargo, en la instancia decisiva, la suerte no estuvo de su lado. A pesar de la hazaña de haber llegado a la final y de competir de igual a igual contra un histórico como Cúcuta, el equipo no pudo concretar el ascenso, dejando un sentimiento de frustración pero también de orgullo por la campaña realizada.