Las cuentas para Cúcuta Deportivo y Real Cundinamarca eran claras, con múltiples escenarios que dependían del resultado final en el General Santander. Real Cundinamarca llegó al partido de vuelta con una ventaja de 1-0, lo que le daba múltiples opciones para ser campeón: le bastaba con un empate o una victoria.

Su estrategia se basaba en una defensa sólida, que había sido clave durante todo el semestre.

Para Cúcuta Deportivo, la tarea era más compleja.

El equipo 'motilón' necesitaba ganar por al menos un gol de diferencia para forzar una definición por penales. Si lograba una victoria por dos o más goles, se coronaría campeón de manera directa en el tiempo reglamentario. El resultado final de 2-1 a favor de Cúcuta igualó el global 2-2, llevando la final al escenario de los penales. Sin embargo, el ascenso directo del Cúcuta no solo dependía de ganar la final. Gracias a su segunda posición en la tabla de reclasificación del año, al ganar el título del segundo semestre, aseguró su cupo en la primera división automáticamente. Si Cúcuta hubiera perdido la final, el campeón Real Cundinamarca habría tenido que disputar un repechaje contra Patriotas, el mejor de la reclasificación que no ascendió directamente. La victoria del Cúcuta simplificó el panorama y le otorgó el ascenso sin necesidad de más partidos.