Durante los 90 minutos, Cataño fue un gigante bajo los tres palos, erigiéndose como el principal obstáculo para el Cúcuta Deportivo.

Su momento cumbre llegó cuando detuvo los cobros desde el punto penal de Jhonatan Agudelo y Matías Pisano, dos acciones que mantuvieron con vida a su equipo y forzaron la definición del título en la tanda de penales. Su actuación fue calificada como magnífica y fue fundamental para que Real Cundinamarca, que jugó parte del segundo tiempo con un hombre menos, pudiera soñar con el campeonato.

Sin embargo, la noche de ensueño tuvo un final amargo. En la tanda de penales, después de haber atajado otros cobros, le correspondió ejecutar uno de los lanzamientos decisivos para su equipo. Su remate fue errado, un giro cruel del destino que lo convirtió de héroe a villano en cuestión de minutos. Este fallo contribuyó directamente a la derrota de su equipo, que cayó 3-2 en la serie. A pesar del desenlace, su destacada actuación ha generado interés en varios equipos del Fútbol Profesional Colombiano, que ven en él a un arquero de gran proyección.