Por un lado, el arquero de Real Cundinamarca, Kevin Cataño, se convirtió en el héroe inesperado de la jornada con una actuación monumental, mientras que el técnico de Cúcuta, Nelson Flórez, se consolidó como ídolo del club al guiarlo de vuelta a la primera división. Cataño fue descrito como un "gigante" y la "figura absoluta" del partido.

Su desempeño fue clave para que Real Cundinamarca forzara la definición por penales, atajando dos lanzamientos desde los once metros durante el tiempo reglamentario a Jhonatan Agudelo y Matías Pisano.

Su exhibición continuó en la tanda decisiva, donde detuvo otros dos cobros, sumando un total de cuatro penales atajados en una misma noche. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada cuando le tocó ejecutar su propio cobro y lo falló, pasando de héroe a villano en el momento crucial que pudo cambiar la historia de su equipo. A pesar de la derrota, su actuación fue ampliamente reconocida como una de las más destacadas del campeonato. En la otra cara de la moneda, el entrenador Nelson Flórez se consagró con el Cúcuta Deportivo. Su gestión fue fundamental para llevar al equipo 'motilón' a la gloria, logrando un ascenso que la afición esperaba con ansias. Al conseguir esta hazaña, Flórez no solo cumplió el objetivo deportivo, sino que también grabó su nombre en la historia del club, siendo calificado como un ídolo por su papel en el renacer de la institución.