El club recibió un plazo de 10 días para ponerse al día con sus compromisos.

Este panorama es alarmantemente similar al que vivió el Cúcuta Deportivo en 2015, cuando la falta de solvencia financiera y las deudas llevaron al club a perder su reconocimiento deportivo, lo que eventualmente desembocó en su desaparición temporal como sociedad y su descenso a las categorías aficionadas. El artículo resalta que este antecedente ronda al equipo risaraldense, ya que las consecuencias de no cumplir son claras: riesgo de perder la categoría y ver extinguida su razón social. Mientras la afición 'matecaña' vive horas de angustia, la posible venta de la institución a un grupo empresarial se presenta como la principal esperanza para cubrir las deudas y evitar un desenlace devastador, similar al que Cúcuta logró superar tras años de lucha para regresar a la primera división.