El equipo dirigido por Juan David Niño demostró ser un conjunto sólido y competitivo a lo largo del semestre, culminando como líder del Grupo B en los cuadrangulares con 13 puntos. En la final de ida, disputada en el estadio de Techo, dieron el primer golpe al vencer 1-0 al Cúcuta, a pesar de jugar con un hombre menos durante gran parte del encuentro. En el partido de vuelta, su espíritu combativo volvió a relucir.

Aunque sufrieron la expulsión de Arney Rocha y jugaron con diez hombres, lograron forzar la definición desde el punto penal. La gran figura de la noche fue su arquero, Kevin Cataño, quien se destacó al atajar dos penales durante el tiempo reglamentario, manteniendo a su equipo en la lucha por el título. Aunque la suerte no les sonrió en la tanda de penales, donde cayeron 3-2, la campaña de Real Cundinamarca fue meritoria y dejó una advertencia clara para sus rivales. El técnico Niño expresó antes de la final que su equipo quería “hacer historia”, y estuvieron muy cerca de lograrlo, demostrando que son un proyecto deportivo con un futuro prometedor.