El Cúcuta Deportivo tiene el camino más directo hacia el ascenso.

Para lograrlo, necesita ser campeón del segundo semestre y, crucialmente, ganar al menos uno de los dos partidos de la final. Si lo consigue, superaría a Patriotas en la tabla de reclasificación y aseguraría su regreso a la Liga BetPlay sin necesidad de disputar un repechaje. Sin embargo, si Cúcuta se corona campeón, pero lo hace a través de una tanda de penales tras empatar ambos encuentros, no sumaría los puntos suficientes para superar a Patriotas.

En ese caso, su título le daría derecho a jugar un repechaje por el ascenso precisamente contra el equipo boyacense. Por su parte, Real Cundinamarca, al estar más abajo en la tabla de reclasificación, no tiene opción de ascenso directo.

Su único camino es ganar la final.

Si se corona campeón, obtendrá el derecho a disputar el repechaje.

Su rival en esa instancia sería Patriotas, que actualmente ocupa el segundo lugar en la reclasificación. Existe un escenario menos probable en el que Cúcuta, aun perdiendo la final, podría superar a Patriotas en la tabla anual, en cuyo caso el repechaje sería entre Cúcuta y el campeón Real Cundinamarca. Todo esto convierte la final no solo en una lucha por el título, sino en una batalla estratégica donde cada punto y cada gol son decisivos para el futuro de tres instituciones.