Una de las propuestas busca inhabilitar una plaza si un equipo se ve forzado a abandonarla por presiones políticas. Otra regla en estudio obligaría a los clubes que se trasladen a una nueva ciudad a permanecer allí por un período mínimo de cuatro o cinco años, para evitar mudanzas semestrales como la que protagonizó Águilas Doradas al jugar brevemente en Sincelejo. Esta situación pone de manifiesto los desafíos logísticos y financieros que enfrentan los clubes, especialmente en la segunda división.