Paralelamente, el Gobierno colombiano, a pesar del tono confrontacional del presidente, ha activado los canales institucionales.

La Cancillería, liderada por Rosa Villavicencio, ha enviado una nota de protesta formal a Estados Unidos a través de su embajador en Washington, Daniel García-Peña, y ha programado una reunión con el embajador estadounidense en Bogotá, John McNamara. Asimismo, Colombia ha reiterado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) su rechazo a las acciones militares unilaterales y a las amenazas contra el presidente Petro.

Esta doble estrategia, que combina un discurso público desafiante con acciones diplomáticas formales, busca proyectar firmeza sin cerrar las puertas a una desescalada del conflicto.