Los artículos perfilan un panorama fragmentado.
Por un lado, se menciona la “Gran Coalición”, una alianza de centroderecha que integra a figuras como Juan Daniel Oviedo, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Paloma Valencia, Mauricio Cárdenas y Aníbal Gaviria. Sin embargo, las posturas de sus miembros no son homogéneas, como se evidenció en sus reacciones a la captura de Maduro. Gonzalo Araujo, de la firma Orza, sugiere que en medio de la polarización actual, los candidatos que no están en los extremos ideológicos tienen una oportunidad para capitalizar el descontento y construir narrativas de moderación y gobernabilidad. Por otro lado, se destaca el papel crucial que jugarán los partidos tradicionales como el Conservador, el Liberal y Cambio Radical, que aún no han definido un candidato propio y representan una “carta fuerte” en la recta final.
Su capacidad para unirse en torno a un solo aspirante o para negociar apoyos será determinante.
Figuras del centro, como Sergio Fajardo y Claudia López, también buscan su espacio, aunque con posturas que han sido calificadas de “tibias” en temas de alta polarización como la crisis venezolana. La principal lucha en el Congreso se anticipa entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático, lo que deja al centro con la tarea de evitar ser absorbido por los polos y presentar una opción viable y unificada.













