El abogado Abelardo de la Espriella ha emergido como una figura central en el espectro de la derecha radical, posicionándose como uno de los precandidatos presidenciales más visibles y con mayor intención de voto en las encuestas iniciales. Su perfil se ha consolidado a través de un discurso de mano dura y una postura beligerante frente al régimen venezolano, capitalizando el descontento con el gobierno actual y presentándose como una figura de “redención”. La captura de Nicolás Maduro fue un evento que De la Espriella aprovechó para reforzar su imagen. Fue uno de los primeros en celebrar la intervención estadounidense, recordando que había escrito un libro titulado “Muerte al Tirano” donde abogaba por una acción militar en Venezuela.
Su declaración, “así es como deben terminar todos los tiranos: muertos o presos”, resume su postura intransigente.
Los artículos lo describen como el candidato “más alineado con la intervención” y un aliado de Donald Trump en Colombia. Un artículo de opinión de Jaime Arango lo presenta como un “símbolo de que, en el final de la esperanza, aún es posible mantener la ilusión”, una figura que representa un relato de superación sin perder la autenticidad, en contraste con un país “culpabilizado”. Esta construcción narrativa busca posicionarlo como el líder que puede enfrentar a los “verdugos” y ofrecer un camino de redención. Su campaña también ha sido objeto de desinformación, como un video falso creado con inteligencia artificial en el que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, supuestamente pedía votar por él, lo que evidencia su relevancia en el debate público. Su estrategia parece enfocada en cohesionar al electorado más convencido de la derecha con un discurso de orden, seguridad y confrontación directa.
En resumenAbelardo de la Espriella se consolida como el principal exponente de la derecha radical en la carrera presidencial. Su discurso de mano dura, su celebración de la intervención en Venezuela y la construcción de una narrativa de “redención” lo posicionan como un candidato con una base electoral sólida y una alta visibilidad en el arranque de la campaña.