En el centro, las posiciones fueron más matizadas.

Sergio Fajardo celebró la caída del “dictador”, pero mostró preocupación por el método, señalando que la intervención militar vulnera la carta de la ONU. Claudia López, por su parte, evitó condenar la acción y se centró en la necesidad de apoyar un gobierno de transición. En la izquierda, el rechazo fue frontal.

Iván Cepeda, candidato del petrismo, calificó la operación como una “agresión” que podría escalar a un conflicto transnacional, y Roy Barreras, aunque tildó a Maduro de dictador, sostuvo que esto no justifica intervenciones extranjeras, advirtiendo sobre el riesgo de una guerra regional. Esta división refleja las profundas diferencias sobre soberanía, derecho internacional y el manejo de las relaciones exteriores que marcarán la contienda.