Sin embargo, esta atomización del espectro no petrista es vista con preocupación por algunos analistas y actores políticos.

La existencia de un candidato de la 'Gran Consulta' y otro de la derecha radical como De la Espriella podría dividir el voto opositor en la primera vuelta, lo que, paradójicamente, podría abrirle un espacio inesperado a Fajardo para colarse en una segunda vuelta si logra consolidar un voto de centro significativo. Su campaña enfrenta el desafío de demostrar viabilidad sin el impulso mediático y la legitimidad que otorgan las consultas, dependiendo de su capacidad para conectar con un electorado cansado de la polarización entre el petrismo y el uribismo.