De la Espriella ha rechazado explícitamente unirse a la 'Gran Consulta por Colombia', respondiendo a los vetos de algunos de sus miembros con un contundente “No gracias, prefiero vivir”. Su campaña se ha caracterizado por una fuerte presencia mediática y un discurso de confrontación directa contra el gobierno de Gustavo Petro y su heredero político, Iván Cepeda. Esta postura ha atraído el apoyo de sectores del uribismo y de otros grupos de derecha que ven en él una figura con la contundencia necesaria para enfrentar a la izquierda. Su decisión de ir solo hasta mayo se fundamenta en la creencia de que la polarización no necesariamente favorece a la izquierda y que puede capitalizar el descontento con el gobierno actual. A pesar de su independencia, ha dejado claro su compromiso con la unidad de la oposición en una eventual segunda vuelta, afirmando que si otro candidato de la derecha o el centro pasa a enfrentar a Cepeda, él “le cargaría gustoso la maleta”. Sin embargo, ha retado a los demás aspirantes a responder si harían lo mismo por él, sembrando dudas sobre la cohesión del bloque anti-petrista.

Su campaña también ha sido objeto de ataques, que él y sus seguidores atribuyen a una campaña de desprestigio orquestada tanto por la izquierda como por competidores de la derecha y el centro que temen su crecimiento.