Esta maniobra política le permite sortear el obstáculo legal que le impedía inscribirse por firmas, debido a su participación previa en la consulta interna del Pacto Histórico. La aspiración de Quintero había quedado en un limbo jurídico después de que, a pesar de haberse retirado de la consulta del Pacto Histórico en octubre de 2025, su nombre apareció en el tarjetón. La ley electoral establece que quien participa en una consulta queda inhabilitado para ser candidato por otra organización, lo que llevó a la Registraduría a negarle la posibilidad de recoger firmas. La obtención del aval de AICO, gestionado según varias fuentes con la mediación del también candidato Roy Barreras, le abre una nueva puerta. Con este respaldo, Quintero podría participar en la consulta del Frente Amplio, que agrupa a fuerzas de izquierda y afines al gobierno.
Sin embargo, su candidatura no está exenta de incertidumbre, ya que el Consejo Nacional Electoral (CNE) deberá determinar si este nuevo aval prevalece sobre la posible inhabilidad. La decisión ha generado polémica; por ejemplo, el congresista Miguel Polo Polo la calificó como “apropiación cultural”, mientras que una periodista sugirió que se habrían ofrecido grandes sumas de dinero por el aval, acusación que Quintero desestimó como “fake news”.










