El plan de este grupo es definir una candidatura única a través de las consultas interpartidistas programadas para el 8 de marzo de 2026. La mayoría de sus miembros, con excepción de Galán que cuenta con el aval del Nuevo Liberalismo, están formalizando sus aspiraciones mediante la recolección de firmas, un proceso que ha servido como escenario para mostrar su unidad, acompañándose mutuamente en las entregas ante la Registraduría. Dávila ha manifestado que la consulta “no debe tener dueño” y, aunque reconoce a Álvaro Uribe como un ancla de unidad, busca reunir a quienes han hecho una oposición “real y firme”. Esta coalición no solo busca hacer contrapeso al gobierno de Gustavo Petro, sino que también ha establecido una “línea roja” frente a figuras de la derecha más radical como Abelardo de la Espriella, evidenciando una clara división en el espectro de la oposición. Uno de los principales desafíos que enfrenta el bloque es la negativa del exgobernador Sergio Fajardo a participar en consultas, lo que podría fragmentar el voto de centro y anular sus posibilidades en una primera vuelta.