Esta decisión posiciona al partido de Álvaro Uribe con una figura femenina por primera vez en su historia y busca tender puentes hacia el centro del espectro político.

La selección de Valencia fue el resultado de dos encuestas realizadas por las firmas chilenas Cadem y Panel Ciudadano.

En la primera, dirigida a la ciudadanía en general, obtuvo un 17 % de favorabilidad, mientras que en la segunda, enfocada en militantes del partido, alcanzó un 46 %. El resultado fue una sorpresa para algunos sectores que consideraban a la senadora María Fernanda Cabal como la favorita.

En su primer discurso, Valencia adoptó un tono conciliador, afirmando que el sentimiento de desolación “lo tenemos que transformar en energía creadora” e invitó a sus contendientes a unirse a su campaña, refiriéndose a Cabal como su “leona y mi guerrera”. El expresidente Álvaro Uribe respaldó la elección, describiendo a Valencia como una candidata “curtida en su juventud, pero con los atributos para generar confianza en las nuevas generaciones”, lo que sugiere una estrategia de moderación. Con esta elección, el uribismo parece distanciarse de figuras de la derecha más radical como Abelardo de la Espriella y abre la posibilidad de buscar alianzas con sectores de centro. Sin embargo, la candidatura de Valencia enfrenta el desafío de su caudal electoral, ya que en su última elección al Senado obtuvo 60 mil votos, una cifra considerablemente menor a los más de 200 mil de Cabal, lo que plantea interrogantes sobre su capacidad para atraer a un electorado más amplio.