Fajardo justifica su rechazo a las consultas argumentando que estas fomentan la polarización y “solo benefician a los extremos”. En su lugar, busca aglutinar a votantes de diversas orillas políticas que se oponen a la confrontación. “Nosotros vamos a construir una nueva mayoría, que recoge a personas de izquierda, derecha y centro, que saben el valor de construir acuerdos”, afirmó. Su plan es posicionarse como una opción de centro capaz de derrotar a los extremos, esperando que otros candidatos se adhieran a su proyecto.

Esta estrategia lo asemeja a un “llanero solitario” que confía en su reconocimiento y trayectoria para atraer apoyos.

Fajardo ha sido enfático en sus líneas rojas, declarando su rechazo a cualquier tipo de alianza con Abelardo de la Espriella: “Nunca en mi vida estaré con el señor Abelardo de la Espriella. Nunca.

Porque una persona que dice que su proyecto es destripar a otros, jamás en la vida yo me sentaré con esa persona”.

La propuesta de usar encuestas ha recibido un guiño del expresidente Álvaro Uribe, quien también la considera una opción viable ante la fragmentación de la oposición.