Fajardo argumentó que las consultas “solo benefician a los extremos”, mientras que De la Espriella optó por una campaña independiente.
Esta fragmentación llevó a Uribe a replantear su postura, sugiriendo que si la dispersión continúa, su partido podría no participar. “Si eso se dispersa, yo tendría que decirles a las candidatas: ¿si valdrá la pena estar?
¿No será mejor reservarnos y después proponer una encuesta?”, declaró el exmandatario.
Esta duda generó reacciones como la de la precandidata Vicky Dávila, quien le pidió a Uribe “que no desista” en su esfuerzo por la unidad.
Analistas citados en los artículos señalan que el mecanismo se ha desvirtuado, convirtiéndose en un “colador o embudo para eliminar a los que no se parecen a mí” y siendo instrumentalizado para ambiciones personales.
El riesgo latente es que la falta de un acuerdo lleve a múltiples candidatos de oposición a la primera vuelta, lo que podría facilitar el paso del candidato del Pacto Histórico a la segunda vuelta.










