La dirección del Partido Alianza Verde decidió no participar de forma institucional en la consulta presidencial de marzo de 2026, otorgando libertad a sus militantes para apoyar al candidato de su preferencia. La decisión, comunicada por su presidente Rodrigo Romero, refleja las profundas divisiones internas de la colectividad, que alberga tendencias ideológicas diversas y a menudo contrapuestas. Esta medida evita una posible ruptura del partido, pero a la vez diluye su fuerza como bloque unificado en la carrera presidencial.
Dentro de la Alianza Verde coexisten varias facciones con afinidades claras hacia distintos candidatos. Un sector, liderado por la senadora Angélica Lozano, apoya abiertamente la candidatura de su esposa, Claudia López.
Otro grupo, que incluye a senadores como Ariel Ávila e Inti Asprilla, se inclinaría por respaldar a Iván Cepeda del Pacto Histórico.
Incluso se menciona que el senador Jota Pe Hernández podría acercarse a la campaña de Abelardo de la Espriella. Al no tomar una postura unificada, el partido renuncia a jugar un papel protagónico en la definición de una candidatura de coalición y permite que su capital político se disperse entre diferentes proyectos, desde el centro hasta los extremos del espectro político.
En resumenLa Alianza Verde ha optado por la neutralidad en las consultas presidenciales para preservar su unidad interna ante sus marcadas divisiones. Esta decisión, si bien evita una crisis interna, fragmenta su influencia electoral y deja a sus diversas facciones en libertad de negociar apoyos de manera individual.