Con esta movida, Córdoba, quien se inscribirá formalmente como precandidato, parece tener el camino despejado para convertirse en el candidato único del partido. El directorio conservador aún debe definir el mecanismo de selección final, entre los que se baraja una convención nacional en enero, pero el respaldo parlamentario le otorga una ventaja decisiva. Su ascenso cambia el equilibrio de poder dentro del conservatismo y lo posiciona como una figura central en las negociaciones para una eventual coalición de centroderecha de cara a las elecciones de 2026. La contienda interna ahora se centrará en si las facciones que apoyan a Cepeda y al exministro Rubén Darío Lizarralde aceptarán la nueva realidad política o buscarán desafiar el liderazgo emergente de Córdoba.