Su estrategia, que también rechaza las consultas interpartidistas, se apoya en una movilización masiva y alianzas con partidos como Salvación Nacional. La recolección masiva de firmas, que supera casi ocho veces el mínimo requerido, es una táctica que recuerda las campañas de figuras como Álex Char y Germán Vargas Lleras, aunque su éxito no garantiza una traducción directa en votos. La campaña de De la Espriella ha replicado métodos que resultaron exitosos para otros candidatos, como el uso intensivo de cientos de grupos de WhatsApp para movilizar bases, una estrategia similar a la "Rodolfoneta" del excandidato Rodolfo Hernández en 2022. Además de la movilización ciudadana, ha consolidado alianzas políticas clave.
El partido Salvación Nacional, dirigido por Enrique Gómez, no solo coavalará su candidatura, sino que Gómez actuará como su jefe de debate. A pesar de estos avances y de su capacidad para llenar el Movistar Arena con 17.000 personas, su relación con el uribismo tradicional es compleja. El expresidente Álvaro Uribe ha negado explícitamente una adhesión a su campaña, afirmando haberle cerrado las puertas del Centro Democrático, lo que dibuja un panorama de una derecha fragmentada donde De la Espriella emerge como un fenómeno outsider con una base propia.










