Esta estrategia busca consolidar un centro político fuerte frente a lo que él denomina los "extremos".

La decisión de Fajardo marca un punto de inflexión en la configuración de las alianzas.

Al argumentar que las consultas “solo benefician a los extremos”, el exgobernador de Antioquia se desmarca del mecanismo que utilizarán al menos 34 movimientos y partidos.

Su apuesta es por una “mayoría silenciosa”, conformada por ciudadanos moderados de diferentes orillas políticas que, según él, están cansados de la polarización.

Esta estrategia, sin embargo, no está exenta de riesgos.

Al ir en solitario, se arriesga al aislamiento político y a perder el impulso que generan las contiendas internas, una crítica que le han hecho figuras como Claudia López, quien aboga por la unidad del centro. Curiosamente, la propuesta de Fajardo de definir candidaturas de oposición mediante una encuesta coincide con una idea similar planteada por el expresidente Álvaro Uribe, lo que sugiere una posible convergencia táctica a futuro. Fajardo insiste en que su camino es diferenciarse tanto de la derecha de Abelardo de la Espriella como de la izquierda de Iván Cepeda, posicionándose como la única opción viable para superar la dicotomía que ha dominado la política colombiana. Su éxito dependerá de si esa “mayoría silenciosa” realmente existe y si logra movilizarla sin el aparataje de una consulta.