La irrupción de Uribe Londoño en la contienda fue sorpresiva y generó una controversia inmediata.
La crisis se agudizó cuando puso en duda el mecanismo que el partido definiría para seleccionar a su candidato oficial, lo que llevó a su expulsión. A esto se sumó un presunto acercamiento con el precandidato Abelardo De la Espriella para negociar una adhesión sin el aval del directorio del partido, un episodio que quedó en suspenso tras su retiro de la precandidatura. Este evento no solo evidenció las divisiones en el principal partido de oposición, sino que también impactó la ya compleja tarea de unificar a la derecha de cara a las elecciones de 2026. La salida de una figura como Uribe Londoño, aunque breve en su aspiración, desordenó el tablero político y dejó al descubierto las dificultades del Centro Democrático para gestionar sus liderazgos y mantener la cohesión en un momento crucial de la precampaña. La situación subraya los desafíos que enfrenta el partido para definir un candidato fuerte y unificado que pueda competir con los aspirantes de otros sectores que ya marcan en las encuestas.










