El registrador nacional, Hernán Penagos, explicó la razón detrás de la medida: "Hacer una tarjeta por organización política o coalición es un grave error porque estaríamos vulnerando el secreto al voto". Según Penagos, si un ciudadano tuviera que solicitar en la mesa de votación el tarjetón de una consulta específica, estaría revelando su afinidad ideológica, lo cual contraviene los principios democráticos. Con un tarjetón unificado, el votante recibirá la tarjeta con todas las opciones y podrá marcar de manera privada su preferencia en la consulta de su elección. La entidad también fijó el calendario electoral para este proceso, estableciendo el 8 de diciembre como fecha límite para que las organizaciones políticas comuniquen al Consejo Nacional Electoral (CNE) su intención de realizar consultas. Esta decisión impacta directamente en las estrategias de las coaliciones que se están gestando.

Por un lado, el Frente Amplio de la izquierda, que parece debilitado tras los resultados de la encuesta Invamer que dan una amplia ventaja a Iván Cepeda sobre sus posibles contendores. Por otro lado, las alianzas de derecha y centroderecha, actualmente fracturadas por la figura de Abelardo de la Espriella, deberán decidir si logran unirse bajo este mecanismo o si compiten por separado en la primera vuelta.